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31 de mayo

Ramillete espiritual: «Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?» Lc 12, 49

María Reina

SANTA MARÍA,
VIRGEN y REINA

- "Venid, adoremos a Cristo Rey, que ha coronado a su Madre".

- "Santa María, siempre Virgen, Reina del mundo, tú engendraste a Cristo, el Señor, Salvador universal".

- "Dichosa tú, Virgen María, que has creído lo que te ha dicho el Señor; reinas con Cristo para siempre".

- "Dios todopoderoso, que nos ha dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos".

Estos son los acentos de la liturgia de este día. A los siete día de haber celebrado la fiesta de la Asunción de María a los cielos sin haberse corrompido su cuerpo virginal, del que nació Cristo, honra la Iglesia con esta festividad que viene a ser como una continuación lógica de aquella. Es su coronamiento más cumplido.

María, por ser Madre de Jesús, el Redentor y Señor del Universo, participa en la soberanía y realeza de su Hijo, que es Dios y que con toda razón pudo de decir: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra".

En el Antiguo Testamento se dan figuras o tipos de la Realeza de María: Varias mujeres prefiguraron, con los propios defectos de toda figura, a la que había de ser la Reina del Universo, María Santísima: Esther, Betsabé... a su modo prefiguraron, por el amor que el Rey les tenía y por el poder que les dio, el inmenso amor que Jesús -Rey del Universo profesa a su Madre María y el haberla hecho Mediadora Universal de todas las gracias.

Esta doctrina ha sido enseñada siempre por los Santos y por el Magisterio de la Iglesia. El Papa Sixto IV, el 28 de febrero de 1476, escribía en la Constitución Apostólica Cum praeexcelsa: "Al meditar y considerar devotamente las insignes excelencias de los méritos por los cuales la Reina de los cielos, Virgen Madre, gloriosísima de Dios, encumbrada sobre los tronos celestiales, brilla entre los astros como estrella de la mañana"... León XIII, en 1894, añadía: "La Virgen está realzada con diadema de estrellas por su Hijo Dios, sentada ante él como Reina y Señora del Universo".

Todos los Santos a una han cantado su realeza. He aquí unos cuantos ejemplos: San Andrés de Creta: "Salve, Reina de todo el género humano". San Juan Damasceno: "María como Reina, Soberana, Señora y Madre verdadera de Dios, fue trasladada a las regias mansiones de los cielos, y puesta en posesión de los bienes de su Hijo, para que reciba los homenajes de toda criatura... porque el Hijo sometió a su Madre todos los seres creados".

San Bernardo: "Contemplad a la dulce Reina del cielo adornada con la diadema con la que le coronó su Hijo. En su cabeza, dice San Juan, tenía una corona de doce estrellas. Digna ciertamente de ser coronada con estrellas aquella cuya cabeza resplandece mucho más fulgurante que los mismos astros, a los cuales más bien adorna que es por ellos adornada".

San Germán de Constantinopla: "Reina de todos y más gloriosa que todos los reyes de la tierra"...

La liturgia, ya hemos recordado arriba alguna de las frases laudatorias que le tributa. También añade el capítulo 12 del Apocalipsis donde la Iglesia y los Padres han visto siempre referencia a María aunque directamente se refiera a la Iglesia: "Y apareció una Mujer que tenía la luna como escabel de sus pies y estaba coronada con doce estrellas". En tiempo Pascual cantamos el "Reina del cielo", El "Ave Regina coelorum, Ave Domina Angelorum...". Las Invocaciones de las Letanías lauretanas, etc... Ojalá María sea siempre la Reina de nuestra familia y de nuestro corazón, potencias y sentidos.


FESTIVIDAD de la SANTÍSIMA VIRGEN MEDIANERA de TODAS LAS GRACIAS

La mediación universal de la Santísima Virgen María es una doctrina que parece deducirse cada día más claramente de la enseñanza tradicional de la Iglesia. Hasta tal punto está ligada la solicitud maternal de María por todo el género humano a la misión redentora de su Hijo, que forma un todo con ella, y se extiende a todas las gracias que nos ha adquirido Cristo. La fiesta de María Medianera de todas las gracias la instituyó el papa Benedicto XV en 1921; en ella se nos invita a recurrir siempre con confianza a esta mediación incesante de la Madre del Salvador.

A consecuencia de la nueva fiesta de María Reina, la fiesta de María Medianera o bien se suele omitir o bien se la traslada a fechas diversas. Consúltese los calendarios particulares.

(Misal Proprio de Algunos Lugares)